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La constelación "Three-Body" de China redefine la infraestructura de IA en órbita

El viernes 13 de febrero de 2026, el panorama de la infraestructura orbital cambió decisivamente del relevo pasivo de datos a la inteligencia activa. China anunció la plena capacidad operativa de su "Constelación de Computación Three-Body" (Three-Body Computing Constellation), una red de satélites que ha desplegado con éxito 10 modelos distintos de inteligencia artificial directamente en órbita. Este desarrollo, liderado por Zhejiang Lab en colaboración con socios globales, representa un salto fundamental en la creación de un entorno espacial "definido por software", donde los satélites funcionan no meramente como nodos de comunicación, sino como centros de datos autónomos capaces de razonamiento complejo y análisis en tiempo real.

El anuncio sigue a casi nueve meses de rigurosas pruebas en órbita tras el lanzamiento inicial de 12 satélites en mayo de 2025. Al establecer robustas redes inter-satelitales y desplegar modelos de IA de altos parámetros, China ha demostrado eficazmente la viabilidad de la computación perimetral (edge computing) de alto rendimiento en el vacío del espacio. Este movimiento sitúa a China a la vanguardia del emergente sector de la "IA Espacial" (Space AI), desafiando a actores establecidos como SpaceX y remodelando los cálculos estratégicos de la industria aeroespacial global.

La arquitectura de la red "Three-Body"

La innovación central de la Constelación de Computación Three-Body radica en su alejamiento del paradigma tradicional de "descargar y luego procesar". Históricamente, los satélites de observación terrestre han operado como terminales tontos, capturando petabytes de datos brutos y enviándolos a estaciones terrestres para su análisis, un proceso plagado de cuellos de botella en el ancho de banda y una latencia significativa.

La nueva arquitectura de Zhejiang Lab invierte este modelo. La constelación está equipada con procesadores de IA a bordo capaces de ejecutar modelos a gran escala, incluyendo un modelo de teledetección de 8 mil millones de parámetros y un modelo de dominio temporal astronómico de 8 mil millones de parámetros. Estos se encuentran entre los modelos de IA más grandes jamás operados con éxito en órbita.

Según Li Chao, investigador principal de Zhejiang Lab, el sistema permite que los datos sean "procesados en el espacio y entregados directamente a los usuarios". Esta capacidad fue validada en noviembre de 2025, cuando el modelo de teledetección de la constelación realizó un censo autónomo de infraestructura en 189 kilómetros cuadrados del noroeste de China. A pesar de la densa capa de nieve, la IA a bordo identificó y clasificó con éxito elementos clave de infraestructura como estadios y puentes sin intervención desde tierra, demostrando un nivel de reconocimiento visual autónomo previamente restringido a los centros de datos terrestres.

Expandiendo el ecosistema: DeepSeek y Qwen3 en órbita

El despliegue de la Constelación Three-Body no es un evento aislado, sino la culminación de un mes frenético de actividad en el sector espacial chino. El impulso por la dominancia de la IA orbital ha fomentado un ecosistema diverso que involucra a laboratorios respaldados por el estado, universidades y entidades comerciales.

Apenas un día antes del anuncio de Zhejiang Lab, el 12 de febrero de 2026, la Universidad China de Hong Kong (CUHK) lanzó el satélite CUHK No.1. Esta plataforma tiene la distinción de ser la primera en alojar el modelo de lenguaje extenso DeepSeek directamente a bordo. Optimizado para las limitaciones del vuelo espacial —donde el consumo de energía y la disipación de calor son factores limitantes críticos—, la versión para órbita de DeepSeek permite al satélite realizar análisis en tiempo casi real de datos multiespectrales. Esto permite que el satélite "comprenda" los entornos urbanos que observa, facilitando respuestas inmediatas a los desafíos de gestión urbana o escenarios de desastres en el área de la Gran Bahía de Hong Kong-Macao.

Además, el sector comercial ha mostrado un dinamismo igual. A finales de enero de 2026, GuoXing Aerospace anunció la carga exitosa del modelo de lenguaje extenso Qwen3 de Alibaba a su propio clúster de satélites de computación. Este experimento marcó la primera vez que un modelo de IA a gran escala de propósito general se desplegó desde el control de tierra a un satélite operativo para tareas de razonamiento de extremo a extremo. El modelo Qwen3 supuestamente completó experimentos de inferencia complejos, procesando consultas de lenguaje natural transmitidas desde la Tierra y devolviendo información procesable en dos minutos, una fracción del tiempo requerido para los bucles de telemetría tradicionales.

Ciencia en tiempo real y respuesta ante desastres

Las implicaciones de esta tecnología se extienden mucho más allá de la eficiencia comercial. La integración de la IA en las redes de satélites promete revolucionar la investigación científica y la respuesta a emergencias.

Para aplicaciones astronómicas, la Constelación Three-Body ha desplegado dos satélites equipados con detectores de polarización de rayos X cósmicos. Estas unidades utilizan un modelo de IA especializado diseñado para clasificar estallidos de rayos gamma. Durante las pruebas, el modelo logró un 99 por ciento de precisión en la identificación de estos eventos cósmicos transitorios. Más importante aún, redujo drásticamente el volumen de datos que necesitaban ser transmitidos a la Tierra, ya que el satélite podía descartar el ruido y transmitir solo datos científicos de alto valor.

En el ámbito de la gestión de desastres, la capacidad de procesar datos in situ cambia las reglas del juego. Las imágenes de satélite tradicionales de una zona de inundación o terremoto pueden tardar horas en descargarse y procesarse. Sin embargo, un satélite habilitado para IA puede analizar instantáneamente la escena, identificar carreteras intransitables o edificios colapsados, y transmitir un mapa vectorial ligero o una alerta de texto a los equipos de rescate en tierra de inmediato. Esta reducción en el "bucle de decisión" puede salvar innumerables vidas en la hora dorada crítica tras una catástrofe.

Implicaciones globales y la nueva carrera espacial

Los rápidos avances de China en la computación perimetral orbital (orbital edge computing) han intensificado la dinámica competitiva de la órbita terrestre baja (LEO). Mientras que Starlink de SpaceX ha dominado la conversación en torno a la conectividad orbital, el enfoque se está desplazando hacia el cómputo orbital.

Estados Unidos ha respondido con sus propias iniciativas, destacando la integración de clústeres de GPU de Nvidia en el programa "Starcloud", con el objetivo de proporcionar capacidades similares de computación perimetral. Mientras tanto, la Unión Europea está acelerando su constelación IRIS², que enfatiza las comunicaciones gubernamentales seguras potenciadas por IA. Sin embargo, la capacidad de China para poner en campo múltiples modelos distintos de altos parámetros (desde DeepSeek hasta Qwen3 y los modelos propietarios de Zhejiang Lab) sugiere un ecosistema de software robusto y diversificado que está madurando rápidamente.

La siguiente tabla compara las principales iniciativas actuales en infraestructura espacial integrada con IA a principios de 2026:

Tabla: Análisis comparativo de iniciativas globales de satélites de IA (2026)

Nombre de la iniciativa Operador principal Capacidades y modelos de IA clave
Constelación de Computación Three-Body Zhejiang Lab (China) 10 modelos (hasta 8B de parámetros); Astronomía y detección autónomas
CUHK No.1 Univ. China de Hong Kong LLM DeepSeek a bordo; Análisis de sostenibilidad urbana
Programa Starcloud SpaceX / Socios comerciales (EE. UU.) Integración de GPU Nvidia; Inferencia orbital distribuida
Clúster de Computación GuoXing GuoXing Aerospace (China) LLM Alibaba Qwen3; Tareas de razonamiento de extremo a extremo
IRIS² Agencia Espacial Europea (UE) Cifrado seguro impulsado por IA; Análisis de nivel gubernamental

Hoja de ruta futura: la red de quintillones de operaciones

Mirando hacia el futuro, Zhejiang Lab y sus socios han esbozado una hoja de ruta ambiciosa. El despliegue actual es meramente la vanguardia de una red planificada que eventualmente comprenderá más de 1,000 satélites. Una vez que esté completamente operativa, se proyecta que este "cerebro orbital" entregue una potencia de computación combinada de 100 quintillones de operaciones por segundo.

Esta red computacional masiva aprovechará las redes inter-satelitales, utilizando enlaces láser para conectar satélites en una supercomputadora unificada en el cielo. Esto permitirá que las tareas se distribuyan entre múltiples satélites, permitiendo que la red maneje cargas de trabajo que individualmente abrumarían a una sola nave espacial.

A medida que la frontera entre los centros de datos terrestres y la infraestructura orbital se difumina, el despliegue de la Constelación Three-Body señala el comienzo de la era "Espacio 2.0". En este nuevo paradigma, el valor de un satélite no se define por la nitidez de su lente, sino por la inteligencia de su código. Con 10 modelos ya en órbita y cientos de satélites más en la plataforma de lanzamiento, China ha reclamado firmemente su lugar en esta nueva frontera digital.

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