
El panorama de la inteligencia artificial empresarial ha cruzado oficialmente un umbral crítico. Según el último informe Microsoft Cyber Pulse, publicado el 10 de febrero de 2026, más del 80% de las empresas Fortune 500 están implementando actualmente agentes de IA "activos". Esto marca un cambio definitivo de los asistentes conversacionales pasivos de años anteriores a una nueva generación de sistemas autónomos orientados a la acción, capaces de ejecutar flujos de trabajo complejos sin una supervisión humana constante.
El informe destaca una democratización masiva de esta tecnología, señalando que una parte significativa de estos agentes se están construyendo utilizando plataformas low-code y sin código (no-code). Este aumento en la adopción, aunque impulsa una eficiencia sin precedentes, ha introducido una nueva "brecha de visibilidad" (visibility gap) que los líderes empresariales deben abordar con urgencia. A medida que la IA pasa de "hablar" a "hacer", el enfoque de los CIO y CISO está girando bruscamente hacia la observabilidad, la gobernanza y la seguridad.
Durante los últimos dos años, la industria se ha centrado principalmente en los "Copilots": asistentes diseñados para trabajar junto a los humanos para redactar correos electrónicos, resumir reuniones y generar código. Sin embargo, los hallazgos de Microsoft indican que 2026 es el año del Agente Activo (Active Agent).
A diferencia de sus predecesores, los agentes activos no se limitan a responder a las solicitudes de los usuarios. Son sistemas impulsados por objetivos capaces de razonar, planificar y ejecutar procesos de múltiples pasos a través de diversas aplicaciones. Por ejemplo, un agente activo en un contexto de cadena de suministro podría no solo informar sobre un retraso, sino redirigir autónomamente los envíos y actualizar los registros de inventario en el sistema ERP.
La adopción generalizada de herramientas low-code como Microsoft Copilot Studio y Agent Builder ha alimentado esta explosión. Al permitir que los empleados no técnicos creen agentes personalizados, las organizaciones han desbloqueado la innovación en el extremo del negocio. Sin embargo, esta accesibilidad tiene un doble filo: la rápida proliferación de agentes a menudo supera la capacidad del departamento de TI para rastrearlos.
Una de las estadísticas más preocupantes del informe es que el 29% de los empleados ha admitido utilizar agentes de IA no autorizados para tareas laborales. Este fenómeno, denominado "Shadow AI" (IA en la sombra), plantea riesgos de seguridad significativos. Cuando los empleados despliegan agentes autónomos sin una supervisión central, crean inadvertidamente vías no monitoreadas para que los datos salgan de la organización o para que se realicen acciones no autorizadas dentro de los sistemas corporativos.
Vasu Jakkal, vicepresidenta corporativa de Microsoft Security, enfatizó en el informe que "los agentes de IA se están escalando más rápido de lo que algunas empresas pueden ver, y esa brecha de visibilidad es un riesgo empresarial". El informe sostiene que, sin un registro centralizado y controles de acceso estrictos, las organizaciones están operando efectivamente a ciegas con respecto a su propia fuerza laboral digital.
Para combatir estos riesgos, el informe Cyber Pulse describe un nuevo marco para la seguridad de la IA basado en los principios Zero Trust (Confianza Cero). Al igual que los empleados humanos requieren verificación de identidad y límites de acceso, los agentes de IA deben ser tratados ahora como identidades distintas dentro de la red corporativa.
Microsoft identifica cinco capacidades principales esenciales para asegurar este nuevo entorno:
El informe proporciona una mirada detallada a cómo diferentes sectores están aprovechando estas herramientas autónomas. La Manufactura lidera el grupo, representando el 13% del uso global de agentes. En estos entornos, los agentes activos se utilizan para monitorear el estado de los equipos, predecir necesidades de mantenimiento y pedir piezas de manera autónoma antes de que ocurran fallas.
Los Servicios Financieros le siguen de cerca con un 11%. Los bancos y las empresas de seguros están desplegando agentes para manejar controles de cumplimiento complejos, procesar reclamaciones y detectar fraudes en tiempo real. La alta tasa de adopción en estas industrias reguladas subraya la madurez de la tecnología, pero también amplifica la necesidad de los rigurosos marcos de gobernanza que Microsoft está proponiendo.
Para comprender la magnitud de este cambio, es útil contrastar las capacidades de los "Copilots pasivos" que dominaron 2024-2025 con los "Agentes activos" que definen el panorama actual.
Tabla: Copilots pasivos frente a Agentes de IA activos
| Característica | Copilots pasivos (2024-2025) | Agentes de IA activos (2026) |
|---|---|---|
| Función principal | Asistir, redactar y resumir | Actuar, ejecutar y automatizar |
| Interacción del usuario | Solicitudes iniciadas por humanos (Reactiva) | Autónomo e impulsado por objetivos (Proactiva) |
| Complejidad | Conversación de un solo turno o consciente del contexto | Flujos de trabajo de múltiples pasos y varias aplicaciones |
| Toma de decisiones | Depende de la validación humana | Puede tomar decisiones limitadas de forma independiente |
| Necesidad de gobernanza | Seguridad de contenido y filtrado de salida | Monitoreo de comportamiento y autorización de acciones |
| Usuario objetivo | Trabajadores del conocimiento individuales | Procesos y equipos empresariales |
Los datos del informe Cyber Pulse sugieren que estamos presenciando las primeras etapas de la "Empresa Autónoma". A medida que las herramientas low-code se vuelven más poterntes, la distinción entre un flujo de trabajo humano y un flujo de trabajo de máquina continuará desdibujándose.
Para los lectores de Creati.ai y los profesionales de la IA, el mensaje es claro: la era de simplemente "usar" la IA ha terminado. El nuevo desafío es gestionar la IA. El éxito en 2026 y más allá dependerá menos de la capacidad de generar texto y más de la capacidad de orquestar una fuerza laboral de agentes digitales segura, compatible y eficiente. Las organizaciones que puedan cerrar la brecha de visibilidad e implementar una gobernanza robusta ahora serán las mejor posicionadas para aprovechar todo el potencial de este futuro basado en agentes.