
En un movimiento que señala una escalada dramática en la batalla por el dominio del hardware de inteligencia artificial (IA), Benchmark Capital ha comprometido 225 millones de dólares con el fabricante de chips de IA Cerebras Systems. Esta inversión es un componente fundamental de la ronda de financiación Serie H (Series H funding round) de 1.000 millones de dólares recientemente cerrada por Cerebras, que ha impulsado la valoración de la empresa a 23.000 millones de dólares. Mientras el ecosistema de Silicon Valley observa una posible oferta pública inicial (IPO, Initial Public Offering) en el segundo trimestre de 2026, este acuerdo subraya la intensificación de la rivalidad entre los retadores emergentes y el líder del mercado actual, Nvidia.
La transacción representa una desviación significativa del procedimiento operativo estándar de Benchmark, destacando la extraordinaria convicción de la firma en la tecnología propietaria de Cerebras. Al triplicar su valoración desde los 8.100 millones de dólares de hace solo seis meses, Cerebras ha consolidado su posición como una de las empresas privadas más valiosas en el sector de los semiconductores.
Benchmark Capital, conocida históricamente por su enfoque disciplinado en la gestión de fondos —limitando típicamente sus fondos insignia a entre 425 y 450 millones de dólares— ha roto su propio molde para esta transacción. Para facilitar la inyección de 225 millones de dólares sin diluir el enfoque de sus fondos principales, la firma estableció dos vehículos de propósito especial (SPVs, Special-Purpose Vehicles) bajo el nombre de "Benchmark Infrastructure".
Esta anomalía estructural indica que Benchmark ve a Cerebras no simplemente como una empresa de cartera, sino como una apuesta de infraestructura generacional esencial para el futuro del cómputo. Peter Fenton, socio general de Benchmark que ha formado parte de la junta directiva de Cerebras desde que lideró su Serie A en 2016, orquestó el movimiento. La creación de vehículos de inversión específicos permite a Benchmark mantener su propiedad prorrateada y duplicar su participación justo antes del esperado debut de la compañía en el mercado público.
Ronda de financiación Serie H de un vistazo
| Nombre del inversor | Rol en la inversión | Contexto estratégico |
|---|---|---|
| Tiger Global | Inversor principal | Despliegue agresivo continuo en infraestructura de IA de etapa tardía. |
| Benchmark Capital | Participante principal | Utilizó vehículos de propósito especial (SPVs) únicos de "Benchmark Infrastructure" para eludir los límites de los fondos. |
| Fidelity Management | Participante | Respaldo institucional preparando el terreno para la cotización pública. |
| Coatue | Participante | Reforzando posiciones en alternativas de hardware frente a Nvidia. |
| AMD | Socio estratégico | Subraya la naturaleza colaborativa pero competitiva del ecosistema de chips. |
El salto a una valoración de 23.000 millones de dólares es asombroso, particularmente dado que Cerebras estaba valorada en aproximadamente 8.000 millones de dólares a finales de 2025. Este multiplicador de casi 3x en menos de dos trimestres está impulsado por tres factores principales:
En el corazón de la creciente valoración de Cerebras se encuentra el motor de escala de oblea 3 (WSE-3, Wafer Scale Engine 3). A diferencia de las GPU tradicionales que se cortan de una oblea de silicio, el WSE-3 es la oblea. Esta distinción arquitectónica aborda el principal cuello de botella en el entrenamiento de IA moderno: la latencia de interconexión.
Al mantener 4 billones de transistores y 900.000 núcleos optimizados para IA en una sola lámina de silicio, Cerebras elimina las lentas velocidades de transferencia de datos que ocurren cuando miles de GPU individuales intentan comunicarse. El sistema CS-3, construido alrededor del WSE-3, ofrece un ancho de banda de memoria y velocidades de entrenamiento que los clústeres de GPU estándar luchan por igualar sin un tejido de red complejo y costoso.
Ventajas técnicas clave del WSE-3:
Cerebras había intentado previamente acceder a los mercados públicos en 2024, pero retiró su solicitud citando las condiciones del mercado y una reestructuración necesaria de su tabla de capitalización para satisfacer al Comité de Inversión Extranjera en los Estados Unidos (CFIUS). Con esos obstáculos superados y G42 sin poseer ya una influencia de control, la empresa apunta ahora agresivamente a una cotización en el segundo trimestre de 2026.
La participación de inversores cruzados como Fidelity y Altimeter en esta ronda Serie H sirve como un respaldo "pre-IPO", ayudando a establecer un precio base para la eventual oferta pública. Los analistas sugieren que si Cerebras puede demostrar una rentabilidad sostenida o un camino claro hacia ella para mediados de 2026, podría ser una de las mayores IPO de semiconductores de la historia, rivalizando potencialmente con el debut de Arm en 2023.
El término "guerra de chips de IA" (AI Chip War) ha pasado de la hipérbole a la realidad. Mientras que Nvidia sigue siendo el rey indiscutible con una capitalización de mercado de un billón de dólares y un profundo foso de software (CUDA), el mercado está desesperado por alternativas para aliviar las limitaciones de suministro y reducir los costes.
Dinámica actual del mercado:
La apuesta de 225 millones de dólares de Benchmark es, en efecto, una apuesta a que el futuro del cómputo de IA no será un escenario donde "el ganador se lo lleva todo" para Nvidia, o que el enfoque de "escala de oblea" se convertirá en el nuevo estándar para el entrenamiento de modelos de frontera.
La infusión de 225 millones de dólares de Benchmark, junto con la masiva ronda Serie H de 1.000 millones de dólares, proporciona a Cerebras el fondo de guerra necesario para escalar la fabricación y expandir su ecosistema de software antes de su debut público. Para la industria en general, esta inversión confirma que el apetito del capital de riesgo por la innovación en hardware sigue siendo voraz. A medida que se acerca el segundo trimestre de 2026, todas las miradas estarán puestas en Cerebras para ver si su destreza tecnológica puede traducirse en un rendimiento sostenible en el mercado público frente al ritmo implacable de innovación de Nvidia.