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Tesla elimina el Model S y X para forjar un futuro robótico

En un momento definitorio para las industrias automotriz y de inteligencia artificial (artificial intelligence), Tesla ha anunciado oficialmente la descontinuación de sus vehículos insignia Model S y Model X. El anuncio, realizado durante la llamada de resultados del cuarto trimestre de 2025 de la empresa el 28 de enero de 2026, marca el fin de los vehículos eléctricos que consolidaron a Tesla como una potencia global. No obstante, este cierre persigue un único y ambicioso propósito: un giro total hacia la robótica de IA (AI robotics) y la producción masiva del robot humanoide Optimus (humanoid robot).

El CEO Elon Musk describió la medida como una evolución necesaria, transformando Tesla de un fabricante de automóviles centrado en hardware en lo que la compañía ahora describe como una "empresa de IA física (physical AI company)". Con una inversión comprometida de $2 mil millones en xAI y una duplicación del gasto de capital a más de $20 mil millones para 2026, Tesla apuesta todo su futuro a la premisa de que serán los robots sintientes, no los automóviles, los que impulsen la próxima revolución industrial.

El fin de la flota heredada

"Es hora de, básicamente, dar por terminados los programas del Model S y X", declaró Musk durante la llamada con inversores. "Esperamos reducir la producción de S y X el próximo trimestre." Esta decisión culmina el ciclo de vida de los vehículos que definieron la era moderna del automóvil eléctrico. El Model S, lanzado en 2012, y el Model X, presentado en 2015, fueron fundamentales para demostrar la viabilidad de los VE. Sin embargo, datos recientes indican que su relevancia en el mercado ha disminuido, con Tesla reportando una caída interanual del 11% en los ingresos automotrices totales para 2025 y una disminución del 16% en las entregas de vehículos en el cuarto trimestre.

La fábrica de Fremont, California, que alguna vez fue el corazón de la producción de vehículos de lujo de Tesla, no quedará inactiva. En un movimiento que simboliza la agresiva reestructuración de la compañía, la instalación será despojada de sus líneas de ensamblaje automotriz y convertida en un centro de producción dedicado al robot Optimus. Tesla apunta a una capacidad a largo plazo de 1 millón de robots por año solo en este sitio, lo que señala que la compañía considera la robótica de propósito general como un negocio de volumen comparable o superior a la fabricación automotriz.

Optimus Gen 3 y el giro hacia la "IA física"

El núcleo de este cambio estratégico es el robot humanoide Optimus (humanoid robot). Musk reveló que la versión "Gen 3" de Optimus se dará a conocer en los próximos meses, prometiendo un salto significativo en capacidades respecto a iteraciones anteriores. Si bien la compañía reconoció que es improbable que la producción en serie comience antes de finales de 2026, la hoja de ruta sugiere un lanzamiento público para 2027.

La dirección de Tesla enmarca esto no meramente como una nueva línea de productos, sino como un cambio macroeconómico. Musk afirmó que Optimus podría "mover significativamente el indicador del PIB de EE. UU." (PIB de EE. UU. (GDP)), imaginando un futuro en el que la escasez de mano de obra sea atendida por trabajadores humanoides autónomos.

Para respaldar esta visión, Tesla está aprovechando intensamente su asociación con xAI. La inversión revelada de $2 mil millones en la compañía separada de inteligencia artificial de Musk indica una profunda integración de modelos de lenguaje a gran escala (Large Language Models, LLMs) y lógica de navegación en el mundo físico. El objetivo es dotar a Optimus de capacidades de razonamiento de "sentido común" que los robots industriales actuales carecen.

Finanzas: una contracción estratégica

El giro se produce en un contexto financiero desafiante. Por primera vez en su historia, Tesla reportó una caída interanual en los ingresos totales, disminuyendo 3% hasta $24.9 mil millones. A pesar de esta contracción, la compañía superó las expectativas de Wall Street tanto en ingresos como en beneficio por acción ($0.50 reportado frente a $0.45 esperado).

La estrategia financiera para 2026 es de extrema intensidad de capital. El CFO Vaibhav Taneja confirmó que los gastos de capital excederán los $20 mil millones en el próximo año—más del doble de la orientación anterior. Este gasto se dirige casi exclusivamente a la infraestructura de cómputo para IA, la cadena de suministro robótica y la expansión de redes de conducción autónoma no supervisada (unsupervised autonomous driving).

Table: Tesla's Strategic Shift (2025 vs. 2026)

Metric 2025 Status 2026 Strategic Outlook
Core Product Focus Electric Vehicles (Model S/X/3/Y) Robótica de IA (Optimus) & Autonomía
Capital Expenditure ~$9 Billion >$20 Billion (Projected)
Fremont Facility Use Luxury EV Production Dedicated Optimus Manufacturing
Primary Growth Driver Vehicle Deliveries Physical AI & Service Economy
Revenue Trend Hardware Sales Decline (-11%) Investment Phase (Pre-Revenue Robotics)

Redes autónomas se expanden

Mientras la robótica acapara la atención, las ambiciones de vehículos autónomos de Tesla continúan avanzando. Musk destacó que la "conducción autónoma no supervisada" (unsupervised autonomous driving) está operando actualmente en Austin, Texas, donde los vehículos completan viajes pagos sin conductores de seguridad ni intervención humana. La compañía planea expandir este servicio a docenas de grandes ciudades de Estados Unidos para finales de 2026, pendiente de la aprobación regulatoria.

Esta dualidad—coches autónomos en las calles y robots autónomos en la fábrica—dibuja el retrato de una empresa que intenta construir un ecosistema automatizado que opere independientemente de la mano de obra humana.

Implicaciones para la industria

Desde la perspectiva de la industria de IA, el movimiento de Tesla valida el giro del sector hacia la IA incorporada (Embodied AI). Durante años, el desarrollo de IA estuvo confinado a espacios digitales (chatbots, generadores de imágenes). La conversión de una fábrica automotriz entera en un centro robótico por parte de Tesla sirve como una señal poderosa de que la próxima frontera de la IA es la interacción física con el mundo real.

Sin embargo, los riesgos son inmensos. Al eliminar sus líneas de autos de lujo de alto margen para financiar tecnologías no comprobadas, Tesla entra en un "valle de la muerte" donde el gasto se disparará sin retornos inmediatos de los nuevos emprendimientos. A medida que la fábrica de Fremont se transforma, el mundo observará si una empresa automotriz puede renacer con éxito como el principal fabricante de robótica del planeta.

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