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El mito de la economía impulsada por la IA: los datos de 2025 revelan una realidad diferente

En los últimos dos años, la narrativa predominante en Silicon Valley y Wall Street ha sido una sola: la inteligencia artificial (Artificial Intelligence) es el combustible cohete que impulsa la economía estadounidense. Sin embargo, los nuevos datos económicos publicados esta semana desafían esta suposición y dibujan un panorama complejo de Inversión en IA y su aporte neto real al crecimiento nacional.

Según una nota de investigación clave de MRB Partners, aunque el ciclo de bombo de la IA generativa (Generative AI) alcanzó un fervor en 2025, su impacto en el Producto Interno Bruto de Estados Unidos (Gross Domestic Product, GDP) fue sorprendentemente modesto. Los datos indican que el gasto relacionado con la IA fue responsable de apenas 20% a 25% del crecimiento total del PIB observado en 2025. Esta revelación obliga a recalibrar la forma en que los analistas de la industria y los inversores ven el retorno macroeconómico inmediato de los desembolsos de capital en IA.

Deconstruyendo la contribución del 20%

La disparidad entre la dominancia percibida de la IA y su huella económica estadística radica en la mecánica del cálculo del PIB. Mientras que las grandes tecnológicas invirtieron cientos de miles de millones en infraestructura, una porción significativa de ese capital no permanece dentro de las fronteras nacionales.

El PIB mide el valor de los bienes y servicios producidos dentro de un país. Sin embargo, la columna vertebral física de la revolución de la IA —específicamente las avanzadas Unidades de Procesamiento Gráfico (GPUs) y los bastidores de servidores especializados— se fabrica en gran medida en el extranjero. Cuando un hyperscaler con sede en EE. UU. compra miles de millones de dólares en procesadores fabricados en Taiwán o ensamblados en el Sudeste Asiático, esto cuenta como un impulso a la inversión corporativa pero simultáneamente se resta como importación.

MRB Partners destaca que esta "fuga por importaciones" atenuó significativamente el efecto neto positivo del gasto en IA sobre la cifra principal del PIB. Si estos componentes se hubieran fabricado nacionalmente, la cifra de contribución probablemente habría sido el doble.

El verdadero motor: el resiliente consumidor estadounidense

Si la IA no fue el motor principal de la economía de 2025, ¿qué lo fue? La respuesta es tradicional, pero poderosa: Gasto de los consumidores.

A pesar de las presiones inflacionarias y de las tasas de interés altas que persistían de años anteriores, el consumidor estadounidense mostró una notable resiliencia. El análisis muestra que el consumo de los hogares representó la mayor parte de la expansión económica. El crecimiento de los ingresos, la estabilización de las tasas de empleo y un sector de servicios robusto impulsaron una oleada de gasto que superó con creces la contribución neta de las inversiones tecnológicas.

Esta distinción es crucial para que la industria de la IA la entienda. Si bien el sector está transformando la productividad y las capacidades del software, aún no es el pilar macroeconómico único que algunas previsiones agresivas sugerían que sería en 2025.

Implicaciones para el mercado: el dilema del CapEx

La publicación de estos datos macroeconómicos coincide con una temporada de resultados crítica para el sector tecnológico. A medida que los grandes gigantes tecnológicos se preparan para reportar sus últimos resultados trimestrales, el foco se intensifica en la relación entre el gasto de capital (CapEx) y el retorno de la inversión (retorno de la inversión, ROI).

Los inversores ya no se conforman con promesas de potencial futuro. Ante la toma de conciencia de que el gasto en IA no está sosteniendo la economía por sí solo, los accionistas exigen pruebas concretas de que los miles de millones gastados en centros de datos y entrenamiento de modelos están generando ingresos de alto margen.

La lista de control del inversor para 2026

Para entender el cambio de sentimiento del mercado, podemos observar las métricas clave que los inversores ahora priorizan por encima del gasto bruto en infraestructura:

Metric Category Investor Focus Economic Implication
Revenue Realization Monetización directa de funciones de IA frente a pilotos experimentales Traslada valor de la inversión especulativa a la producción tangible del PIB
CapEx Efficiency Ratio del gasto en infraestructura respecto al crecimiento incremental en la nube Determina si el auge del hardware es sostenible o una burbuja
Adoption Rates Despliegue empresarial de Copilots y Agents Señala si la IA está pasando de I+D a impulsor de productividad

La visión a largo plazo: maduración, no estancamiento

Desde la perspectiva de Creati.ai, estos hallazgos no deben interpretarse como una señal bajista para la tecnología en sí, sino más bien como un signo de maduración del mercado. Es común que las tecnologías transformadoras pasen por un período de retraso entre la construcción de infraestructura y el impacto macroeconómico medible.

El auge de Internet a finales de los años 90 vio inversiones masivas en fibra óptica y servidores, pero las verdaderas ganancias de productividad que influyeron en el PIB no se materializaron hasta mediados de los 2000. Probablemente estemos presenciando una trayectoria similar. La infraestructura se está instalando, pero las aplicaciones que impulsarán la producción y la eficiencia doméstica —y por tanto contribuirán más al PIB de EE. UU.— aún se encuentran en una fase inicial de escalado.

Conclusiones estratégicas para el sector de la IA

El informe de MRB Partners sirve como un mecanismo de aterrizaje para la industria. Sugiere que, si bien la trayectoria a largo plazo de la IA es ascendente, la dependencia económica a corto plazo del sector ha sido sobredimensionada.

  • La diversificación es clave: La economía depende de un equilibrio entre sectores. La fortaleza del Gasto de los consumidores proporciona una red de seguridad que permite al sector de la IA experimentar y crecer sin la presión de sostener toda la economía.
  • Cambio hacia el software: Para aumentar la contribución al PIB nacional, la generación de valor debe pasar del hardware importado al software y los servicios desarrollados localmente.
  • Entorno regulatorio: A medida que el gobierno advierta la brecha de fabricación doméstica en hardware para IA, podríamos ver nuevos impulsos por iniciativas similares a la CHIPS Act para traer la producción de componentes —y sus beneficios para el PIB— a territorio nacional.

En resumen, aunque la contribución del 20% de la IA al crecimiento de 2025 es significativa, desmiente el mito de una "economía de una sola industria". A medida que avanzamos en 2026, el foco debe desplazarse de cuánto dinero se gasta en IA a cuánto valor está generando activamente la IA para la economía en general.

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