
Dateline: 24 de enero de 2026
La era de confinar la inteligencia artificial a pestañas del navegador y aplicaciones de teléfono inteligente está llegando a su fin. Mientras el polvo se asienta tras el Foro Económico Mundial en Davos esta semana, ha emergido una narrativa singular desde las cumbres nevadas: 2026 es el año en que la IA adquiere un cuerpo físico. En un cambio definitivo que marca la siguiente fase de la revolución de la IA generativa (Generative AI), los titanes de la industria Apple y OpenAI compiten por dominar un nuevo mercado de hardware "invisible": dispositivos wearables diseñados para entretejer inteligencia avanzada de manera transparente en la vida cotidiana.
Durante los últimos tres años, el mundo ha estado cautivado por las capacidades de software de los Modelos de Lenguaje a Gran Escala (Large Language Models, LLMs). Sin embargo, las limitaciones de la interacción a través de pantallas rectangulares de vidrio se han vuelto cada vez más evidentes. El consenso entre los líderes tecnológicos en Davos es que, para que la IA se convierta en un asistente verdaderamente proactivo, debe ver lo que vemos y oír lo que oímos. Esta realización ha desencadenado una carrera armamentística de hardware de alto riesgo, trasladando el campo de batalla de los tokens basados en la nube a los wearables con computación en el borde (edge-compute wearables).
Quizá el desarrollo más esperado proviene de la unión del laboratorio de IA más agresivo de Silicon Valley con su diseñador más celebrado. Tras la adquisición estratégica de OpenAI de Io, la startup de hardware fundada por el ex jefe de diseño de Apple Jony Ive, en mayo de 2025, la compañía está finalmente lista para desvelar su visión de hardware para consumidores.
Hablando en un panel organizado por Axios en Davos, el Director de Asuntos Globales de OpenAI, Chris Lehane, confirmó que la compañía está "en camino" de lanzar su primer dispositivo para consumidores en la segunda mitad de 2026. Aunque los detalles oficiales se mantienen reservados, filtraciones en la cadena de suministro e informes de conocedores dibujan la imagen de un dispositivo que se aparta radicalmente del paradigma del smartphone.
Con nombre en clave "Sweetpea," se rumorea que el dispositivo será un wearable sin pantalla y orientado al audio, posiblemente en forma de un discreto auricular o un colgante. Sam Altman, CEO de OpenAI, ha descrito la ética del proyecto como la creación de un dispositivo "pacífico": uno que reduce la adicción a las pantallas en lugar de exacerbarla. Al aprovechar la filosofía de Jony Ive de la "calm technology" (calm technology), OpenAI pretende crear un asistente omnipresente que se retire al fondo, apareciendo sólo cuando sea necesario.
Características clave del Proyecto Sweetpea incluyen:
Mientras OpenAI busca inventar una nueva categoría, Apple está aprovechando su magistral cadena de suministro y dominio del ecosistema para integrar hardware de IA en formas familiares. Informes de The Information y Bloomberg que han salido a la luz esta semana sugieren que Cupertino está acelerando el desarrollo de un AI Smart Pin dedicado y finalizando la hoja de ruta para sus largamente esperadas Smart Glasses.
El enfoque de Apple parece ser pragmático. A diferencia del voluminoso y caro Vision Pro, se describe que el rumor del "AI Pin" tiene un tamaño aproximado al de un AirTag, encerrado en aluminio y vidrio. Está diseñado para llevarse en la ropa, actuando como un conjunto de sensores que alimentan datos visuales y de audio directamente a un iPhone emparejado. Este enfoque "anclado" permite a Apple descargar el procesamiento pesado al motor neuronal del teléfono, manteniendo el wearable ligero y con eficiencia de batería.
Simultáneamente, el rumor en torno a las Apple Glasses sugiere una vista previa a finales de 2026. Se espera que estas gafas renuncien a capacidades complejas de realidad virtual a favor de una pantalla tipo HUD (HUD) ligera y un sistema de cámaras, trayendo efectivamente la "Inteligencia Visual" (Visual Intelligence) —vista por primera vez en el iPhone 16— a la cara del usuario.
A medida que las dos compañías divergen en estrategia—una apostando por una revolución "pacífica" independiente, la otra por la integración en el ecosistema—las especificaciones de hardware revelan sus filosofías distintas.
Tabla: Especificaciones proyectadas de wearables de IA para 2026
| Característica | OpenAI "Sweetpea" (Proyectado) | Apple AI Pin / Glasses (Rumoreado) |
|---|---|---|
| Filosofía central | Sin pantalla, independiente, "Calm Tech" | Extensión del ecosistema, accesorio "invisible" |
| Entrada primaria | Voz (Modo de audio nativo) | Multimodal (Voz + Gestos + Seguimiento ocular) |
| Factor de forma | Auricular de audio / Colgante | Pin magnético / Monturas de gafas ligeras |
| Salida visual | Ninguna (Solo audio) | HUD (Gafas) o pantalla del iPhone (Pin) |
| Conectividad | LTE/5G independiente (Rumoreado) | Anclado al iPhone (UWB/Bluetooth) |
| Influencia del diseñador | Jony Ive (LoveFrom/Io) | Equipo de Diseño Industrial de Apple |
| Lanzamiento proyectado | H2 2026 | Vista previa finales de 2026 / Lanzamiento inicios de 2027 |
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Sosteniendo estas innovaciones orientadas al consumidor hay una evolución crítica en la arquitectura de semiconductores. El cambio de un procesamiento intensivo en la nube hacia la "IA en el borde" (Edge AI) —donde los datos se procesan localmente en el dispositivo— es esencial para el éxito de los wearables. La latencia debe ser casi nula para que un asistente por voz se sienta natural, y las preocupaciones de privacidad exigen que las transmisiones continuas de video/audio se procesen localmente siempre que sea posible.
En Davos 2026, el CEO de Arm, Rene Haas, destacó este desafío de infraestructura. En una discusión en panel, Haas subrayó que la sostenibilidad de la revolución de la IA depende de una "computación más inteligente y más distribuida". Argumentó que depender únicamente de centros de datos masivos es ineficiente energéticamente y propenso a cuellos de botella por latencia.
"Estamos viendo un modelo de computación distribuida que hará a la IA mucho más eficiente", señaló Haas. "Requiere innovaciones en empaquetado y memoria para encajar el procesamiento de IA en algo que quepa en tu mano—o en tu cara—sin derretirse."
Esta realidad técnica favorece a Apple, cuyos silicios de las series A y M ya lideran la industria en rendimiento por vatio. Sin embargo, la colaboración de OpenAI con socios de hardware (y potencialmente esfuerzos de silicio personalizado) sugiere que son muy conscientes de que el dominio del software por sí solo no puede sostener un producto de hardware.
La prisa por lanzar hardware de IA en 2026 está ensombrecida por los fracasos espectaculares de 2024 y 2025. El Humane AI Pin y el Rabbit R1 sirven como historias aleccionadoras para la industria. Ambos dispositivos prometían liberar a los usuarios de los smartphones pero sufrieron sobrecalentamiento, tiempos de respuesta lentos y utilidad limitada.
OpenAI y Apple apuestan a que 2026 es diferente por tres razones:
Las implicaciones de este cambio son profundas. Al mover la IA de una aplicación que vive en el bolsillo a un sensor que se lleva en el cuerpo, las empresas tecnológicas compiten por el premio definitivo: la capacidad de mediar la realidad misma.
Para los lectores de Creati.ai, esto señala una transición en cómo interactuaremos con las herramientas generativas (generative tools). Pasamos de la "ingeniería de prompts" (prompt engineering)—elaborar texto para obtener un resultado—a la "ingeniería de contexto" (context engineering), donde nuestro entorno físico y las palabras que pronunciamos generan automáticamente acciones digitales.
Al mirar hacia la segunda mitad de 2026, la pregunta ya no es si llevaremos nuestra IA, sino de quién será la IA que llevemos. ¿Preferirán los consumidores el jardín cerrado y sin fisuras de Apple, o abrazarán la visión "pacífica" y sin pantalla de Sam Altman y Jony Ive? La revolución del hardware está aquí, y promete ser tan disruptiva como el lanzamiento del smartphone hace casi dos décadas.