
Por el equipo editorial de Creati.ai
22 de enero de 2026
La agresiva adquisición por 2.000 millones de dólares de Meta Platforms de la startup de agentes de IA con sede en Singapur, Manus, tenía la intención de ser la joya de la corona en la estrategia de inteligencia artificial de Mark Zuckerberg. Anunciado hace apenas unas semanas, a finales de diciembre de 2025, el acuerdo estaba diseñado para integrar la "verdadera agencia" (true agency) —la capacidad de la IA para ejecutar autónomamente flujos de trabajo complejos— en el ecosistema de Meta. Sin embargo, en lugar de una vuelta de honor, el gigante tecnológico se enfrenta a una reacción inmediata y contundente.
Menos de un mes después de que se cerrara el acuerdo, una ola significativa de clientes empresariales (enterprise) de Manus ha comenzado a abandonar la plataforma. El motor principal de este éxodo no es el precio ni el rendimiento, sino una profunda falta de confianza en las prácticas de privacidad de datos de Meta.
Manus se había ganado un ferviente seguimiento en el sector empresarial (enterprise) al posicionarse como un "motor de acciones" (action engine) neutral y de alta utilidad. A diferencia de los chatbots que simplemente conversan, los agentes de Manus podían codificar de forma independiente, analizar conjuntos de datos complejos y gestionar flujos de trabajo. Para los clientes corporativos, la startup representaba una herramienta segura y dedicada para la productividad.
La adquisición ha destrozado esa percepción. Los CIO y estrategas de datos corporativos, que se sentían cómodos compartiendo flujos de trabajo sensibles con un proveedor SaaS (Software como servicio, SaaS) especializado, ahora se muestran reticentes ante la perspectiva de entregar esos mismos datos a la mayor empresa de publicidad del mundo.
Seth Dobrin, cofundador y CEO de Arya Labs y antiguo defensor de Manus, personificó el sentimiento de la base de clientes que se va. En una declaración que ha resonado en toda la industria, Dobrin expresó estar "legítimamente triste" por el acuerdo. Su preocupación principal radica en el modelo de negocio histórico de Meta: la monetización del comportamiento de los usuarios.
"No estoy de acuerdo con muchas de las prácticas de Meta en torno a los datos y cómo esencialmente convierten en armas la información de la gente", señaló Dobrin, indicando el temor de que los datos propietarios empresariales puedan, eventualmente, alimentar los algoritmos de segmentación de anuncios (ad-targeting algorithms) o el entrenamiento más amplio de modelos sin cortafuegos suficientes.
Para muchos clientes empresariales (enterprise), la utilidad de las capacidades de "agente general" (general agent) de Manus está siendo superada por los riesgos de gobernanza. El temor central es que la línea distintiva entre "software empresarial" y "redes sociales de consumo" se difumine bajo la propiedad de Meta.
La siguiente tabla describe el drástico cambio en la percepción de los clientes tras la adquisición:
Table 1: The Shift in Enterprise Perception
| Feature/Attribute | Independent Manus (Pre-Acquisition) | Manus under Meta (Current Status) |
|---|---|---|
| Primary Business Goal | Ingresos por suscripción de Software como servicio (SaaS Subscription Revenue) | Retención en el ecosistema e integración de datos (Ecosystem Lock-in & Data Integration) |
| Data Privacy Perception | Alta confianza (Enterprise-First) | Baja confianza (impulsada por ingresos publicitarios, Ad-Revenue Driven) |
| Customer Sentiment | Socio innovador | Riesgo regulatorio y de privacidad |
| Infrastructure Reliance | Proveedores de nube neutrales (Neutral Cloud Providers) | Infraestructura propietaria de Meta (Meta Proprietary Infrastructure) |
| Key User Base | Desarrolladores empresariales y equipos de datos | Usuarios sociales de consumo y mercado masivo (Projected) |
Fuente: Creati.ai Industry Analysis, enero de 2026
El éxodo se ve agravado por el historial inconsistente de Meta en el espacio B2B (B2B). Los analistas de la industria señalan el cierre en 2024 de Workplace, la herramienta de comunicación empresarial de Meta, como una señal de advertencia. La discontinuación de Workplace dejó a muchos clientes corporativos buscando alternativas y consolidó la visión de que el software empresarial es, para Meta, más bien un hobby secundario, en gran medida dependiente de los caprichos de su estrategia de consumo.
"Hacen un chasquido de dedos, es algo nuevo que añaden al tablero de ajedrez, y luego lo resuelven", señaló Karl Yeh, un consultor que ya ha migrado las operaciones de su empresa desde Manus a plataformas competidoras. "A veces les lleva años averiguar qué hacer."
Esta falta de continuidad estratégica pone nerviosos a los líderes empresariales. Cuando una herramienta tan crítica como un agente autónomo (autonomous agent) pasa a formar parte de una compañía centrada en el Metaverso (Metaverse) y en el compromiso social, el temor es que la hoja de ruta cambie de "productividad" a "engagement", haciendo que la herramienta resulte inútil para tareas empresariales serias.
La pérdida de Meta se está convirtiendo en una ganancia para otros actores del ecosistema de IA (IA). Los clientes descontentos de Manus no están abandonando los agentes de IA; simplemente se están moviendo a plataformas percibidas como "seguras" para los datos empresariales.
¿A dónde van los clientes?
Meta ha intentado frenar la salida prometiendo que Manus seguirá funcionando como un servicio de suscripción independiente. Sin embargo, la hoja de ruta de integración sugiere lo contrario, con planes para incorporar las capacidades de agentes en WhatsApp e Instagram para empresas.
Para Mark Zuckerberg, la adquisición de 2.000 millones de dólares tenía la intención de demostrar que Meta podía innovar más allá de las redes sociales. En cambio, ha puesto en evidencia una realidad persistente: en el mundo de la IA empresarial (enterprise AI), la confianza es una moneda que no se puede comprar, y para muchas empresas, Meta está actualmente en quiebra en ese aspecto.
A medida que las investigaciones regulatorias desde China amenazan el acuerdo debido al origen de Manus, y los clientes estadounidenses huyen, Meta se enfrenta a una crisis doble. Para retener el valor de su compra, la empresa debe hacer algo más que integrar código; debe convencer al mundo empresarial de que sus secretos están seguros en manos de un gigante de las redes sociales—un argumento que, hasta ahora, nadie está comprando.