
Fecha: 17 de enero de 2026
Tema: IA en Matemáticas, Democratización de la Investigación
Figuras clave: Paul Erdős, Neel Somani, Thomas Bloom
En un acontecimiento que está sacudiendo el mundo típicamente hermético de las matemáticas académicas, entusiastas aficionados armados con avanzadas técnicas de inteligencia artificial (AI) han resuelto con éxito conjeturas matemáticas de larga data planteadas por el legendario matemático húngaro Paul Erdős. Este hito, informado por New Scientist y corroborado por pruebas verificadas recientes, marca un cambio definitivo en el panorama del descubrimiento científico: la barrera de entrada para la investigación matemática de alto nivel no solo se ha reducido, sino que ha sido efectivamente desmantelada por agentes de razonamiento AI.
Durante décadas, los problemas sin resolver dejados por Paul Erdős —quien murió en 1996— han servido como prueba de fuego para la ingeniosidad matemática. Erdős era famoso por plantear problemas que eran engañosamente sencillos de enunciar pero endiabladamente difíciles de probar, a menudo adjuntando pequeños premios en efectivo como incentivo caprichoso. Hasta hace poco, estos problemas eran dominio exclusivo de profesores con plaza fija y medallistas Fields.
Sin embargo, los acontecimientos de principios de 2026 han trastocado esta jerarquía. Matemáticos aficionados, definidos aquí como individuos que operan fuera del marco tradicional de la carrera académica en matemáticas puras, han comenzado a presentar pruebas formalmente verificadas para estos "problemas de Erdős".
El éxito más destacado recientemente involucra el Erdős Problem #397, una cuestión sobre coeficientes binomiales centrales que desconcertaba a los teóricos de números desde hace años. La solución no provino de un departamento universitario, sino de un individuo que utilizó un modelo AI comercialmente disponible, identificado en los informes como GPT-5.2, trabajando en conjunto con un sistema de verificación formal conocido como Aristotle.
El avance no radica en que la AI "mágicamente" conociera la respuesta, sino en un flujo de trabajo novedoso que combina el razonamiento de modelos de lenguaje grande (Large Language Models, LLM) con la verificación formal de pruebas. Este enfoque "neuro-simbólico (neuro-symbolic)" aborda la debilidad histórica de los LLM en matemáticas: su tendencia a alucinar lógicas plausibles pero incorrectas.
La metodología adoptada por estos matemáticos de nueva ola generalmente sigue un proceso de tres pasos:
Tabla: Modelo de investigación tradicional vs. Modelo asistido por AI para aficionados
| Feature | Traditional Research Model | AI-Assisted Amateur Model |
|---|---|---|
| Primary Reasoner | Human Specialist | Human-AI Hybrid |
| Verification Method | Peer Review (Months/Years) | Formal Compiler (Seconds/Minutes) |
| Barrier to Entry | PhD in Mathematics | Access to Compute & Logic Skills |
| Tooling | Pen, Paper, LaTeX | LLMs, Lean, Python |
| Success Rate | Low (High failure cost) | High (Rapid iteration allowed) |
| --- | --- | ---- |
Este fenómeno señala una madurez en el razonamiento de AI. Hace apenas dos años, los modelos de AI tenían dificultades con aritmética básica y apenas podían seguir la lógica de una demostración de geometría de secundaria. Hoy, los sistemas demuestran la capacidad de navegar el "espacio de búsqueda" de las matemáticas abstractas con una intuición que imita —y en algunos casos supera— la capacidad humana.
Thomas Bloom, matemático de la University of Manchester, señaló la importancia de esta transición en una entrevista con New Scientist. Observó que, si bien los problemas específicos de Erdős que se están resolviendo pueden no ser los "Everests" del campo (como la hipótesis de Riemann), son sin duda las "cumbres alpinas" que anteriormente requerían una experiencia profesional considerable para escalar. El hecho de que la AI ahora pueda guiar a no especialistas hacia estas cumbres sugiere que se está cruzando el "umbral de razonamiento" para la AGI (Artificial General Intelligence) en dominios científicos.
Un componente clave en estas victorias recientes es la aparición de sistemas AI especializados como Aristotle. A diferencia de los chatbots de propósito general, Aristotle está diseñado específicamente para actuar como interfaz entre ideas en lenguaje natural y la lógica formal.
Cuando Neel Somani, un investigador cuantitativo, abordó el Erdős Problem #397, no solo le pidió la respuesta a la AI. Utilizó la AI para cerrar la brecha entre su intuición y las exigencias rigurosas de la prueba formal. La AI actuó como un "super-traductor", convirtiendo corazonadas matemáticas vagas en código irrebatible. Esta capacidad permite a los aficionados centrarse en el "qué" y el "por qué" de un problema, mientras que la AI se ocupa del extenuantemente difícil "cómo" de la sintaxis formal.
La reacción de la comunidad profesional ha sido una mezcla de escepticismo y asombro. El medallista Fields (Fields Medalist) Terence Tao se ha involucrado notablemente con estos desarrollos, reconociendo pruebas verificadas generadas por sistemas AI.
Esta democratización trae tanto oportunidades como desafíos:
La resolución de los problemas de Erdős por parte de aficionados es más que una noticia curiosa; es un presagio del futuro del trabajo del conocimiento. En Creati.ai, vemos esto como la validación definitiva de la Inteligencia Colaborativa (Collaborative Intelligence). La AI no reemplazó al humano; amplificó la intención humana, cubriendo sus puntos ciegos y debilidades rigurosas.
A medida que estas herramientas se vuelvan más accesibles, esperamos que la definición de "investigador" se expanda. El próximo gran avance en física, biología o informática podría no provenir de un laboratorio prestigioso, sino de una mente curiosa con un portátil y un compañero AI poderoso, descifrando el código del universo un prompt a la vez.